enero 26, 2026
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(Foto: Agencias)

Una semana después de llevar a los Bills a su primer triunfo en postemporada fuera de casa desde 1992, Josh Allen sigue empeñado en cambiar el rumbo de una franquicia con un historial de decepciones. El siguiente paso en su misión es un viaje a Denver para enfrentar a unos Broncos cargados de malas intenciones.

Sin Patrick Mahomes ni Joe Burrow, los verdugos habituales de Búfalo a estas alturas de la temporada, lo que parecía una buena noticia, no lo es del todo. Allen y los Bills deben pasar irremediablemente por algunas de las defensivas más temibles de la liga si quieren volver al Super Bowl. Ahí es donde entran los Broncos.

Denver, que busca venganza luego de caer 31-7 ante Buffalo en la ronda de comodines del año pasado, tiene todos los argumentos para aportar a la historia de desconsuelo de Buffalo.

Los Broncos finalizaron como el primer sembrado de la AFC gracias a la tercera mejor defensiva en puntos admitidos, una unidad que consiguió 68 capturas, permitió apenas 91,1 yardas terrestres por encuentro y presume a cuatro jugadores All-Pro en su defensa.

Será un reto formidable para Allen y unos Bills que saben a lo que se enfrentan. El cuarto ataque más productivo de la liga terminó con registro de 3-3 en duelos ante equipos que finalizaron entre las 10 mejores defensivas de la NFL y viene de vencer a uno de ellos la semana pasada en su visita a Jacksonville.

La mala noticia es que Denver no es sólo una defensiva. Ganó 13 de sus últimos 14 partidos, derrotando en el camino a cuatro equipos que avanzaron a postemporada, Nix comandó cinco remontadas en el último cuarto y el entrenador en jefe Sean Payton tiene experiencia de Super Bowl. ¿Y ya mencionamos sed de venganza?

Texans (13-5) en Nueva Inglaterra (15-3)

En apenas su segunda temporada en la NFL, Drake Maye le ha devuelto el maquillaje de campeón a unos Patriots acostumbrados al éxito. El domingo en casa, sin embargo, necesitarán su mejor versión si quieren extender una temporada de ensueño.

Es la única opción cuando enfrente están los Texans y una defensiva que concedió apenas 17,4 puntos en promedio en busca de su primer triunfo en su tercer viaje consecutivo a la ronda divisional. Nueva Inglaterra, para su fortuna, tiene en papel las armas para hacer frente a la feroz unidad de Houston: el segundo ataque más productivo de la NFL que anotó al menos 28 unidades en 10 partidos de campaña regular, incluidos los últimos cinco.

Los problemas que tiene Maye son los mismos que tendrá Houston ante unos Patriots que finalizaron con la cuarta mejor defensa en toda la liga. Sin embargo, los Texans y el quarterback C.J. Stroud no presumen de un ataque explosivo y el grado de dificultad aumenta ante la posible ausencia del receptor Nico Collins (protocolo de conmoción).

A pesar de su éxito, aún penden signos de interrogación sobre unos Patriots que únicamente enfrentaron a dos equipos que avanzaron a playoffs en toda la temporada y no vieron a una sola defensiva que haya finalizado la campaña entre las 10 mejores de la liga, hasta su triunfo de la semana pasada ante los Chargers. La prueba de fuego será el domingo.

Rams (13-5) en Chicago (12-6)

Matthew Stafford es el único quarterback que queda con vida en esta postemporada que tiene un anillo de Super Bowl. Si quiere sumar una nueva sortija, él y los Rams necesitan un poco de amnesia selectiva para hacer frente a unos Bears que han vuelto del drama su estandarte de batalla.

Por un lado, los Rams han permitido 30 puntos en promedio en sus últimos cinco partidos, y aunque tienen registro de 3-2 en ese lapso, nunca es buena idea poner toda la presión en la ofensiva, por formidable que sea, cuando enfrente está un equipo de Chicago que se ha vuelto especialista en robar balones.

Por el otro, Stafford tiene registro en su carrera de 1-8 en partidos con sensación térmica por debajo de los -6,6 grados Celsius (20 Fahrenheit) y los pronósticos de -7 Celsius (19 Fahrenheit) para el domingo por la noche en Chicago, no son buenas noticias.

Los Rams promediaron 30,5 puntos por partido durante la temporada y buscan explotar a una defensiva de Chicago que juega a todo o nada cuando el balón está en el aire. Si bien interceptaron 23 pases, también concedieron 32 envíos de touchdown y tendrán las manos llenas con un Stafford que tuvo 46 espirales de anotación en la campaña.

Si Los Ángeles aspira a llegar a su tercera Final de Conferencia desde 2018, más le vale llegar con amplio margen a los momentos de definición, porque con Chicago no hay respiro. Los Bears ganaron seis partidos este año cuando estaban en desventaja a falta de dos minutos en el encuentro, incluyendo la dramática voltereta ante Green Bay la semana pasada en la que anotaron 25 puntos en el cuarto periodo.