(Foto: Agencias)
Rory McIlroy ha estado celebrando toda la semana en Augusta National como el campeón defensor, y el jueves encontró algo más para saborear: un 67 de 5 bajo par, su mejor inicio en el Masters en 15 años, para compartir el liderato con Sam Burns.
McIlroy acertó solo a cinco fairways, pero aun así logró asentarse en su vuelta cuando sacó una madera 3 desde el primer corte, por encima de la colina y hasta el green en el hoyo 8, par 5. Eso preparó el primero de cinco birdies en un tramo de ocho hoyos en un día en el que sacó casi todo lo que podía de su ronda.
Sólo otro jugador en los últimos 10 años —Hideki Matsuyama en 2021— firmó 67 atinando sólo cinco fairways. A McIlroy no le molestó en lo más mínimo. Había cierta libertad en su swing —nada contribuye tanto a eso como, por fin, lucir una chaqueta verde del Masters.
“Creo que ganar un Masters hace que sea más fácil ganar el segundo”, dijo McIlroy. “De verdad. Es difícil decirlo porque todavía hay golpes ahí fuera con los que te sientes un poco tenso, y simplemente tienes que plantarte y comprometerte a hacer un buen swing y no preocuparte realmente por dónde va.
“Pero creo que para mí es más fácil hacer esos swings y no preocuparme por dónde van cuando sé que puedo ir al vestuario de campeones y ponerme mi chaqueta verde al final del día”.
Burns estuvo entre los que salieron temprano. Jugó los pares 5 con tres birdies y un eagle, y terminó con su puntuación más baja en su quinta participación en el Masters.
“Históricamente, la gente que tiene éxito aquí juega muy bien los pares 5, y hoy pudimos hacerlo. Así que es una buena receta en este campo”, comentó Burns.
Scottie Scheffler, el número 1 del mundo y quien busca una tercera chaqueta verde en los últimos cinco años, estaba 3 bajo par luego de tres hoyos en la tarde más exigente, cuando las ráfagas ligeras empezaron a jugar malas pasadas y los greens se resecaron. Tuvo un bogey y 14 pares el resto del camino para un 70.
Todo el día fue duro, y el pronóstico —este podría ser el primer Masters en 25 años sin lluvia— tiene a todos en vilo pensando qué podrían deparar los próximos tres días. Sí, el clima fue precioso. Pero las condiciones secas y firmes dan miedo, incluso en este maravilloso jardín.
“Estaba muy firme para un jueves ahí fuera”, dijo Scheffler. “Veremos hasta dónde quieren llevarlo”.
Patrick Reed, campeón del Masters de 2018 y doble ganador en el circuito europeo este año, estaba con 69 junto a Jason Day y Kurt Kitayama. Reed estuvo en lo alto de la clasificación durante gran parte del día gracias a dos eagles en los primeros nueve hoyos, que lo llevaron a salir con 31.
Pero perdió un golpe en el 10 y luego quedó desconcertado por lo que pensó que era un tiro ideal con su segundo golpe al 15, par 5. Tal es la firmeza de los greens que su bola botó con fuerza al fondo del green, bajó por la pendiente y no dejó de rodar hasta caer en el estanque del hoyo 16.
“¿Agua?”, preguntó Reed a su caddie mientras miraba hacia el green. “Cayó en el green”.
Más tarde lo describió como “un rompecabezas”.
“Sabía que si se pasaba del green, estaríamos bien”, dijo Reed. “En realidad no pensé que me iba a pasar 30 yardas del green”.
Justin Rose, dos veces perdedor en desempate en el Masters, vislumbró la cima pero perdió tres golpes en los últimos cinco hoyos y tuvo que conformarse con un 70, empatado con Scheffler, Xander Schauffele y Shane Lowry.
Los greens ya están tan firmes que Rose bromeó: “Podrías ganar una chaqueta amarilla si te coronas”.
Fue una referencia al tono de los greens: un brillo amarillento significa firme y rápido, y ese color en jueves puede poner nerviosos a los jugadores.
“Creo que está bajo su control, realmente, cómo quieren que esté”, dijo Rose. “Creo que en general todos los jugadores dirían que les gustaría que estuviera firme y rápido, pero creo que hay un límite para eso”.
Aunque la ausencia de un gran viento lo hizo manejable, Augusta National aún puede fastidiar a cualquiera con suficientes ráfagas arremolinadas como para traer indecisión, o malos golpes que terminan en el lugar equivocado.
Bryson DeChambeau lo comprobó en el hoyo 11 cuando mandó su golpe de aproximación al búnker derecho y necesitó tres para salir, camino de un 76. Jon Rahm convirtió un posible birdie o algo mejor en un doble bogey con un tiro a los arbustos de azaleas en el hoyo 13, par 5. No hizo ningún birdie en su tarjeta de 78.
Sólo cinco jugadores bajaron de 70, y apenas 16 terminaron bajo par, la cifra más baja en cinco años en el Masters para la primera ronda.
Diez golfistas no lograron bajar de 80. Uno de ellos fue el escocés Robert MacIntyre, el número 8 del mundo. Estuvo entre tres jugadores que hicieron un cuádruple bogey en el 15, par 5.
McIlroy no estaba seguro de qué esperar en su 18va participación, la primera como campeón del Masters. Sólo dos veces había empezado con rondas en los 60, su mejor un 65 en 2011. Ese año, terminó con un 80 el último día.
Aun así, había nervios. Sigue siendo Augusta National.
“Mi esperanza era un inicio sólido. Siento que, por la forma en que jugué, 5 bajo par superó donde pensaba que estaría o lo que quería hacer”, indicó McIlroy.
