agosto 15, 2026
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La esperanza de encontrar vida resurgió el viernes en Colombia con la detección de aparentes señales de vida bajo al menos dos edificaciones colapsadas tras el devastador terremoto registrado esta semana.

Cientos de rescatistas, incluyendo equipos internacionales de Venezuela, Argentina e Israel, se unieron a la búsqueda final en diferentes partes del país para encontrar personas con vida 96 horas después del sismo de magnitud 7.4 registrado el lunes y que dejó al menos 287 muertos.

El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, dijo a la radio FM que sobre las 4 de la madrugada del viernes “se logró contacto con una mujer que pedía ayuda en medio de los escombros” de un hotel de la ciudad que se desplomó y sugirió que otras personas podrían estar en el lugar.

En paralelo, la Personería de Cali, en el suroeste del país, informó que hay aparentes señales de vida de tres personas bajo los escombros de un edificio. En la ciudad fue extendida la búsqueda hasta el sábado.

Además de la búsqueda de sobrevivientes, comienza otro desafío: reconstruir la vida de los damnificados como el país lo hizo en 1999 tras un sismo de similar magnitud.

Ebert Jonathan Morales perdió su casa y sus pertenencias durante el terremoto y ahora intenta rehacer su vida desde cero junto a sus cuatro hijos y su esposa.

“No hay dónde vivir, lo perdimos todo”, relató a The Associated Press Morales, de 38 años, en un refugio de Cali, una de las ciudades más afectadas por el sismo de magnitud 7,4 ocurrido el lunes con epicentro en el departamento de Chocó, en el noroeste del país, que cobró la vida de más de 285 personas.

Su casa quedó destruida: se agrietaron las paredes, se derrumbó el piso y se cayó el techo.

Morales es una de las más de 102.000 personas damnificados por el sismo de mayor magnitud registrado en el país en lo que va del siglo. El gobierno calcula que más de 12.800 viviendas quedaron destruidas y otras 73.400 afectadas.

El terremoto se convirtió en el primer gran desafío para el recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella, quien declaró el desastre nacional y la emergencia económica para poder establecer impuestos temporales sin el aval del Congreso.

Los fondos nacionales e internacionales que se recauden irán al “Fondo Milagro”, como lo llamó el presidente, que se destinará a la construcción de hospitales, centros educativos, inmuebles, vías y aeropuertos.

Una estrategia similar fue usada en 1999 tras el terremoto de Armenia, en el oeste, cuando los recursos se concentraron en el Fondo para la Reconstrucción de la Región del Eje Cafetero.

Yezid Alvarado Vargas, doctor en Ingeniería de la Construcción y docente de la Universidad Javeriana, explicó a AP que Colombia debería “diagnosticar bien y reconstruir mejor” y que para eso se necesita saber el estado real de las edificaciones y en la reconstrucción “incorporar la información que nos deja este sismo”. Entre ellas mencionó las condiciones “particulares del suelo y una revisión de la vulnerabilidad existente”, dado que Colombia llega al terremoto actual mejor preparada que en 1999.