septiembre 1, 2026
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POR MAURO FLORES

  • Hace 63 años, el 8 de septiembre de 1963, el mexicano Rafael “Pelón” Osuna conquistó el US Open después de vencer al estadounidense Frank Froehling

Recordar la historia es revivir nuestra esencia, porque la historia no es solo una recopilación de hechos, es crónica de cómo hemos llegado a ser lo que somos, de entender nuestro origen para explicar nuestro presente y vislumbrar nuestro futuro.

Lo anterior viene al escenario porque este mes se cumplen 63 años de una hazaña hasta hoy irrepetible y que nos llena de orgullo: Rafael “Pelón” Osuna conquistó el título del US Open y se convirtió en el primer latinoamericano en conseguirlo.

Fue un 8 de septiembre de 1963 cuando el formidable “Pelón” Osuna venció en la final de Flushing Meadows al estadounidense Frank Froehling, rival con el que nunca se había enfrentado, y a quien terminó superando 7-5, 6-4, 6-2.

Cuatro años antes, es decir, en 1959, el peruano Alex Olmedo había perdido la final contra el australiano Neale Freaser, mientras el ecuatoriano Francisco “Pancho” Segura se quedó siempre en semifinales.

Froehling de 1.92 metros de estatura y 86 kilos de peso, tenía un servicio capaz de revertir cualquier pronóstico o romper cualquier siembra. Fue autor de varias sorpresas en el torneo: venció en cuartos de final al segundo preclasificado, el poderoso australiano Roy Emerson, y antes despachó al inglés Bobby Wilson, sembrado seis, todo gracias a su poderoso saque.

Una multitud de once mil espectadores presenció el partido con el que se terminó la supremacía de los australianos en el tenis de América. El título masculino había sido ganado siete años seguidos por algún tenista australiano, de 1956 a 1962, incluyendo a Roy Emerson que lo había ganado en 1961.

Después de Rafael Osuna, únicamente los argentinos Guillermo Vilas, en 1977 y Juan Martin del Potro, en el año 2009, lograron este prestigiado título.

Previo a la corona, en 1959, el talentoso “Pelón” ya había llegado a dos semifinales en Forest Hills, pero ahora dejó en el camino al sembrado número uno del torneo, el estadounidense Chuck McKinley quien venía de ganar Wimbledon.

La final individual fue única debido a la táctica que Rafael Osuna impuso en el partido, su más grande problema fue contestar el servicio de catapulta de Froehling. En el primer juego del partido, el estadounidense dejó caer toda la potencia de su servicio para colocarse 40-0 y ganar el primer juego.

En el tercer juego, después de un ace de Froehling, Osuna se colocó diez pies atrás de la línea de base, casi pegado al back-stop, para recibir el siguiente servicio. Esto provocó un desconcierto, tanto para Froehling como para el juez de silla, quienes le preguntaron en varias ocasiones a Osuna si estaba listo. Él contestaba con toda normalidad que “sí” provocando la risa de los espectadores.

Osuna no trataba de ser gracioso, en todo el partido cambió constantemente de posición para devolver el cañón de Froehling. El globo lo utilizó sólo en la devolución de servicio. El mexicano lanzó sus estratégicas parábolas, mientras su rival, después de enviar tremendos remates que contestó el mexicano, empezó a fallar,

Froehling, ante la imposibilidad de meter los aces, trató de cambiar su primer servicio de cañón por uno más seguro de “top spin”, y ante la anticipación de la devolución de globo, dejó de correr hacia la red a la velocidad que acostumbraba. Trató de contrarrestar la estrategia de Osuna y buscó sorprenderlo con dejaditas que no llegaron a molestar al veloz mexicano.

En el segundo saque del estadounidense, Osuna se colocó a sólo unos pasos de la línea de servicio para tomar la pelota cuando se levantaba, pero la mayoría de las veces se colocó casi en el “back stop” para devolver de dos formas: responder el balazo con un globo alto o una vez que Froehling iniciaba su movimiento para servir, Osuna corría hacia delante para devolver el servicio metiendo la bola en juego o atacarla y subirse a la red.

Fue una mezcla de varios factores lo que hizo perder el ritmo al estadounidense, la sorpresa de que Osuna se colocara tan atrás y devolviera con globo, combinado con la risa de los espectadores cuando Osuna corría hacia delante una vez que Froehling iniciaba su movimiento de saque, y la eficacia para devolver, convirtieron a Osuna en una verdadera némesis del encuentro. El mexicano cambió continuamente de táctica y de posición, se quedaba en el fondo o se adelantaba a la red y producía puntos electrizantes donde ejecutaba maravillosas voleas.

El partido terminó después de que Froehling rescató tres puntos para partido con poderosos reveses. Osuna lo venció por 7/5, 6/4, 6/2 y se erigió como campeón de un evento donde participaron 176 tenistas de 34 países. Por primera vez México inscribió su nombre en Forest Hills. Cabe resaltar que Froehling sirvió tres aces en el primer juego y uno en el segundo. Tras la estrategia de Osuna, Froehling no volvió a meter un servicio ace en todo el partido.

DE ROMPE Y RASGA: Mientras la capitalina Renata Zarazúa (74 WTA) se despidió en la primera ronda del US Open al caer ante la rusa Polina Latchenko 4-6, 6-4, 7-6 (7) (160), el yucateco Rodrigo Pacheco (4) (272 ATP) se quedó en semifinales del Challenger 75 de Kingston, Jamaica, al caer ante el ecuatoriano Andy Andrade (189) por 6-3, 3-6, 6-4. Todos apoyamos las carreras de nuestros compatriotas, pero es innegable que quisiéramos mejores resultados ¡Con la AMTP, YONEX Y HOLISTIC ALL, SEGUIMOS PISANDO FUERTE!