abril 13, 2026
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(Fotos: Agemcias)

El ciclista belga Wout van Aert superó al gran referente del ciclismo Tadej Pogačar en un dramático esprint hasta la meta para ganar el domingo por primera vez el prestigioso clásico de un día París-Roubaix.

Llegaron codo a codo a la entrada de la meta en el velódromo de Roubaix después de más de cinco horas de extenuante competencia. Van Aert tenía mejores credenciales para el esprint y calculó su ataque a la perfección para pasar a Pogačar por la derecha y resistir su intento de remontada.

“Vencerlo mano a mano en un esprint es algo realmente especial para mí”, expresó Van Aert.

Van Aert levantó el dedo índice derecho y señaló al cielo al cruzar la línea; luego se bajó de la bicicleta y se tumbó boca arriba, completamente exhausto.

Dedicó la victoria a su excompañero de equipo Michael Goolaerts, quien murió a los 23 años tras desplomarse durante la carrera de 2018.

“Significa todo para mí. Ha sido un objetivo desde 2018, cuando hice por primera vez esta carrera, y en esa carrera perdí a un compañero de equipo, Michael Goolaerts”, dijo Van Aert. “Desde entonces, mi objetivo ha sido venir aquí y señalar al cielo con el dedo. Esta victoria es para Michael”.

Fue una derrota poco habitual para Pogačar, cuatro veces campeón del Tour de Francia, que buscaba convertirse en el primer ganador del Tour en conquistar Roubaix desde Bernard Hinault en 1981. También fue segundo el año pasado.

El mes pasado, Pogačar ganó la Milán-San Remo, y a Roubaix le quedaba como la única prueba para completar el conjunto de las cinco Monumentales del ciclismo de un día junto con el Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía.

Van Aert, de 31 años, es tres veces campeón mundial de ciclocross. Ganó la Milán-San Remo en 2020, el maillot verde del Tour de Francia para el mejor esprínter en 2022 y terminó tercero en la Milán-San Remo el mes pasado.

La carrera París-Roubaix, de 258,3 kilómetros (160,1 millas), es conocida como “El Infierno del Norte” por sus múltiples tramos de adoquines —que suman unos 55 kilómetros— y por su reputación de caídas y pinchazos.

Pogačar y el neerlandés Mathieu van der Poel, triple campeón defensor, sufrieron pinchazos .

Pogačar sufrió un pinchazo cuando faltaban unos 120 kilómetros y, con el coche de su equipo detrás, tomó una bicicleta de servicio neutral. Visiblemente molesto, tuvo que esperar varios minutos a que el coche de su equipo le entregara una de sus bicicletas de carrera.

Van Aert iba a rueda de Pogačar al entrar en uno de los notorios tramos de adoquines llamado Carrefour de l’Arbre, un tramo de 2 kilómetros cerca del final donde varios ciclistas se han caído . Pogačar casi se cae cuando su rueda delantera resbaló.

Fue un esprint en línea recta rumbo al velódromo André-Pétrieux, pero Pogačar se quedó sin fuerzas.

“Ya estaba cocido y no había mucha frescura en las piernas como para quizá tener una oportunidad”, dijo Pogačar. “Vi bastante rápido que sería una misión imposible”.

El belga Jasper Stuyven terminó tercero por delante de Van der Poel, quien abrazó a Van Aert, su antiguo archirrival del ciclocross.

DAMAS

Fue otro final emocionante en la carrera femenina, ya que la ciclista alemana contuvo a la gran referente del ciclismo, la neerlandesa Marianne Vos por aproximadamente el largo de una rueda en un emocionante esprint de tres hasta la meta.

“Es un poco difícil de creer”, dijo Koch, de 25 años, tras la mayor victoria de su carrera . “He estado soñando con esto”.

La campeona defensora, la francesa Pauline Ferrand-Prévot, fue tercera.

La prueba, de 143,1 kilómetros (88,7 millas), se celebró el mismo día que la masculina por primera vez, aunque con un punto de salida distinto y un recorrido ligeramente más corto que el del año pasado.