abril 28, 2026
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Fotos:(esbozodeportivo)

Por Javier de la Cruz

La presentación de Las Arañas Salvajes, organizada por el Grupo de Reflexión Humanista y Política —encabezado por Genaro Rodríguez—, abrió con la intervención del investigador, escritor y poeta Carlos Gómez Carro, quien delineó desde el inicio la figura de Gonzalo Martré como una rareza viva dentro de la literatura mexicana. “Un escritor de 97 años que todavía experimenta como un adolescente”, afirmó, al tiempo que lo describió como un autor que “ha muerto varias veces y ha regresado, física y literariamente”. Gómez Carro subrayó además el carácter satírico de su obra, particularmente en Los símbolos transparentes, y destacó la vigencia de un escritor que, pese a su edad, continúa desafiando convenciones narrativas.

Tras esta introducción, Martré tomó la palabra para responder —con ironía y frontalidad— a una de las críticas recurrentes hacia su obra: la supuesta misoginia. “Algunos amigos y lectores me han dicho que yo soy misógino: 26 novelas y 125 cuentos, todos los personajes son hombres”, dijo. Sin embargo, matizó esa percepción al recordar que hace dos décadas comenzó a construir personajes femeninos sólidos. Citó como ejemplo Pájaros en el alambre, donde una mujer resuelve un caso que un agente judicial no puede atender, y La casa de todos, en la que la protagonista actúa de manera independiente y eficaz. “Eso de la misoginia se rompe en esas dos novelas”, afirmó.

El autor profundizó en esta línea con Extrañas en la noche, inspirada en Extraños en un tren, donde dos mujeres víctimas de violencia doméstica pactan asesinar a sus maridos y posteriormente se involucran en una cadena de crímenes ligados al crimen organizado. La evolución de sus personajes femeninos, explicó, culmina en su obra más reciente, Las Arañas Salvajes, que definió como “totalmente feminista”.

Sobre esta novela, relató que sigue a dos mujeres universitarias que, tras una fiesta en Texcoco, roban una avioneta —con droga a bordo— y vuelan hacia Acapulco. A partir de ese punto, la historia se convierte en una serie de episodios de riesgo, violencia y supervivencia. “No se tientan el corazón para matar hombres y saquearlos”, resumió Martré, destacando la inteligencia y determinación de sus protagonistas, quienes logran salir victoriosas.

En la parte final de la presentación, Gómez Carro retomó la palabra para ampliar el retrato del autor. Recordó que Martré, nacido en 1928 —el mismo año que Carlos Fuentes—, es considerado “el escritor desconocido más conocido de México”. Destacó también los episodios límite que han marcado su vida, como el infarto que sufrió hace 26 años y que le dejó apenas el 20% de capacidad cardíaca, hecho por el cual —dijo— “celebra dos cumpleaños”.

El investigador evocó además su participación en el movimiento estudiantil de 1968, experiencia que nutrió la escritura de Los símbolos transparentes, obra clave en su trayectoria. También subrayó su trabajo como guionista en la historieta Fantomas, la amenaza elegante dentro de Editorial Novaro, donde demostró una notable capacidad creativa al desarrollar guiones en pocas horas, pese a la censura que enfrentaron varias publicaciones durante el gobierno de Luis Echeverría.

Finalmente, Gómez Carro abordó uno de los momentos más críticos en la carrera del autor: la publicación de Los símbolos transparentes. Aunque la novela obtuvo el reconocimiento en el Premio Internacional de Novela en México, la censura —reforzada por posturas como la de Luis Guillermo Piazza— impidió su consagración inmediata y limitó su proyección editorial. Aun así, concluyó, Martré ha mantenido una escritura “desde abajo”, centrada en personajes populares y en una mirada crítica hacia la realidad mexicana, lo que lo hace un escritor singular y persistente dentro de la literatura nacional.