(Fotos: Agencias)
Estados Unidos sólo quería sobrellevar su último partido de la fase de grupos del Mundial sin una lesión ni una tarjeta roja. Turquía jugaba por una victoria que maquillara un torneo desastroso.
Ambos equipos obtuvieron el jueves lo que más querían de su encuentro, por lo demás irrelevante, antes de que los estadounidenses disputen la fase de eliminación directa.
Pero el entrenador Mauricio Pochettino se molestó ante cualquier insinuación de que la derrota por 3-2 de los estadounidenses en el último suspiro revelara algo negativo sobre el estado de su equipo.
Kaan Ayhan anotó en el último remate del partido para que Turquía le quitara el invicto a Estados Unidos en el octavo minuto del tiempo añadido y lograra su única victoria del Mundial.
El resultado fue intrascendente para los estadounidenses, que se enfrentarán a Bosnia-Herzegovina el miércoles en los dieciseisavos de final. Pochettino realizó nueve cambios en la alineación titular, incluidos ocho jugadores que iniciaban un partido de Mundial por primera vez.
Estados Unidos empató al inicio de la segunda mitad con un gol de Sebastian Berhalter, y se quedó a unos cuantos segundos de completar una fase de grupos invicta. Pero en su conferencia de prensa posterior al partido, Pochettino expresó su molestia por lo que percibió como decepción con el resultado.

“Que ustedes no digan felicitaciones porque ganamos el grupo es un poco triste”, reprochó Pochettino a los reporteros.
“Lo que necesitamos recordar es que ganamos el primer lugar de este grupo”, añadió Pochettino, intercalando español e inglés en su conferencia de prensa. “Terminamos siendo el número 1, y manejamos toda la presión y las expectativas bastante bien. Teníamos otras prioridades. Queríamos ganar. Sí queríamos la victoria, pero hay otras cosas que necesitábamos equilibrar, y así fue como tomé las decisiones”.
Auston Trusty marcó en el tercer minuto para los estadounidenses, que vencieron a Paraguay y Australia por un marcador combinado de 6 -1 para asegurar su lugar en la fase de eliminación directa.
Pochettino destacó que dio descanso a los cuatro jugadores clave que habían recibido tarjetas amarillas anteriormente en el torneo.
Christian Pulisic ingresó a los 58 minutos, sin embargo. El mediocampista del Milan no había jugado desde la primera mitad del debut de los estadounidenses debido a una lesión de pantorrilla, y participó en un par de oportunidades tempranas de gol antes de ser superado por la banda en el gol del triunfo de Turquía.
“Podríamos haberlo hecho mejor en algunas jugadas defensivas, pero pasa”, dijo Brenden Aaronson, uno de los nueve nuevos titulares elegidos por Pochettino para el cierre de la ronda inicial.
“Uno hace nueve cambios, y el equipo quizá no esté tan acostumbrado como los chicos que han estado jugando”, añadió Aaronson. “Se vio el esfuerzo, la agresividad del equipo. Creo que es positivo, porque Turquía es un equipo de primer nivel. Puede que no hayan rendido lo mejor durante este torneo, pero su calidad está en la cancha y se puede ver”.
Berhalter descartó que los estadounidenses hayan perdido impulso por esta derrota apretada.
“¿Vieron la segunda mitad, cómo salimos?”, dijo Berhalter, quien igualó a los 49 al correr hacia un balón suelto a unos 20 metros de la portería para descargar un potente disparo. “Creo que merecíamos más de ese partido. Nos resbalamos en el último segundo… Dimos todo lo que teníamos, y estaremos listos para la fase de eliminación directa. Los chicos lo hicieron bien. Peleamos. Es desafortunado no conseguir un resultado, pero estaremos listos, seguro”.
Arda Güler y Orkun Kökçü anotaron en la primera mitad de una actuación resiliente de Turquía, que ya había quedado eliminada tras perder sus dos primeros partidos pese a dominar en gran medida ambos en lo estadístico.
Turquía ganó de manera inesperada en el octavo minuto del tiempo añadido, cuando Can Uzun recibió el balón con espacio en el segundo palo y lo empujó más allá del guardameta Matt Turner, que se estiraba, hacia Ayhan, quien se deslizó para enviarlo a la red.
“Estoy superfeliz por cómo jugaron mis futbolistas esta noche”, dijo el entrenador de Turquía, Vincenzo Montella. “Mostraron todas sus habilidades, todas sus capacidades, todo su carácter. Jugron bien esta noche en un partido de visitante, contra una multitud muy ruidosa. Si no fueran tan fuertes como son, no lo habrían logrado esta noche.
“Estoy muy feliz por el pueblo turco. Puedo decir que podemos volver a casa con la cabeza en alto”.
Lo trivial del partido no le importó a la ruidosa multitud que llenó el SoFi Stadium.
La base de aficionados del equipo estadounidense se había visto energizada por su buen inicio en este Mundial en casa — y este público del área de Los Ángeles seguía cantando y de pie cuando Berhalter mandó por los aires un largo tiro de esquina hacia Trusty, quien hizo temblar el estadio cuando clavó el esférico pegado al segundo palo.
El gol de Trusty fue el séptimo de los estadounidenses en el torneo, igualando su récord en cualquier Mundial incluso antes de que comience la fase de eliminación directa. También fue el gol número 173 de este torneo, lo cual quebró el récord de más tantos combinados anotados en un Mundial, establecido en Qatar hace cuatro años —y se impuso en cuatro partidos menos.
Pochettino restó mérito a lo ocurrido en la jornada, y pidió a la prensa estadounidense concentrarse en metas más elevadas.
“Si ganamos el próximo partido, no habrá pesado nada, y si no ganamos, podés decir lo que quieras”, le dijo a un reportero en la conferencia.
“Estoy muy contento por los jugadores, por la gente de Estados Unidos, porque hemos clasificado primeros y estamos en la siguiente ronda, pero la historia es ganar una Copa del Mundo, no es ganar tres partidos en una Copa del Mundo”, continuó. “Es un poco mezquino, pensar muy pequeño. podés hacer historia. ¿De qué sirve ganar tres partidos si el próximo lo perdés y no ganás la Copa del Mundo”.
