julio 21, 2026
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(Foto: Agencias)

El excapo narcotraficante mexicano Ismael “El Mayo” Zambada fue condenado el lunes en un tribunal de Estados Unidos a cadena perpetua y pidió poner fin al tipo de violencia brutal que utilizó para convertir al cártel de Sinaloa en lo que, según los fiscales, fue la mayor organización de tráfico de drogas del mundo.

Zambada, de 76 años, declaró a través de un intérprete en el tribunal federal de Brooklyn que nadie gana en una guerra como esta. Se disculpó por el daño que causó y por el ejemplo que dio. Instó a las futuras generaciones a elegir un camino diferente.

El cofundador del cártel de Sinaloa afirmó que si hay algo que puede decir hoy que tenga valor, es que la violencia debe terminar. Declaró que en México y en otros lugares afectados por este tipo de delito, se pierden demasiadas vidas, se destruyen demasiadas familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que solo conduce a la cárcel o a la muerte.

La violencia fue la “herramienta de Zambada durante más de tres décadas cuando le convenía”, señaló el fiscal federal adjunto Adam Amir.

Amir indicó que Zambada ordenó torturas y planeó asesinatos —incluido el de su propio sobrino— mientras el cártel inundaba Estados Unidos con toneladas de cocaína, fentanilo, metanfetamina y otras drogas.

Durante el dominio de Zambada, más de un millón de estadounidenses murieron por sobredosis, muchos por drogas que fluían desde México o desde el cártel de Sinaloa, añadió el fiscal.

El castigo de Zambada estaba asegurado por su declaración de culpabilidad el año pasado por cargos de narcotráfico que conllevan una sentencia obligatoria de cadena perpetua. También enfrenta 15.000 millones de dólares en sanciones financieras relacionadas con las ganancias de los delitos del cártel, pero los fiscales dijeron que no han podido identificar ni recuperar ningún activo.

“La sentencia aquí es un poco anticlimática porque no tengo discreción”, indicó el juez Brian M. Cogan. “Va a pasar el resto de sus días en prisión. Él lo acepta”.

Su sentencia culminó la lucha de años del gobierno de Estados Unidos para llevarlo ante la justicia. Fue arrestado en 2024 después de que dijo que fue secuestrado en México y trasladado en avión a Texas.

“Zambada pasó casi cuatro décadas envenenando comunidades estadounidenses para obtener miles de millones de dólares en ganancias y ordenando el asesinato de cualquiera que se interpusiera en su camino”, señaló el fiscal federal de Brooklyn, Joseph Nocella Jr. “Hoy, ese capítulo se cierra para siempre”.

Juez dice que Zambada debería ir a un hospital penitenciario

Cogan, atendiendo una solicitud de la defensa, dijo que recomendará que Zambada cumpla su condena en un hospital penitenciario federal donde pueda recibir tratamiento por lo que su abogado describió como un “conjunto de problemas de salud complejos relacionados con la edad”.

El juez ordenó que los expedientes médicos de Zambada quedaran sellados y fuera de la vista del público, pero señaló que padece varias “enfermedades progresivas” y que su estado mental “se está deslizando hacia un deterioro cognitivo”, dijo Cogan.

Los jueces suelen hacer recomendaciones sobre dónde deben cumplir condena los reclusos, pero corresponde a la Oficina Federal de Prisiones decidir.

El abogado de Zambada, Frank Perez, recalcó en el tribunal el lunes que su cliente no estaba cooperando con los fiscales. Pero, al argumentar que lo enviaran a un hospital penitenciario, Perez contrastó la declaración de culpabilidad de Zambada con la decisión de Guzmán de ir a juicio, una odisea de 11 semanas que implicó cerrar el Puente de Brooklyn para trasladarlo de ida y vuelta entre el tribunal y la cárcel.

Al declararse culpable, dijo Cogan, Zambada “nos ha ahorrado a todos un ejercicio que todos sabemos que habría sido muy difícil”.

Zambada, con un uniforme carcelario color beige sobre una camiseta naranja, caminó con cautela mientras alguaciles federales lo escoltaban hacia y desde la sala, que estaba abarrotada de agentes antidrogas y personal de la fiscalía. Los principales fiscales federales en Brooklyn, Miami y el oeste de Texas observaron desde la galería.

Al principio, Zambada dijo que tenía dificultades para oír y entender al intérprete del tribunal y, por medio del intérprete, le pidió a Cogan que hablara más despacio. Tras un ajuste en su auricular, Zambada indicó que podía seguir la audiencia.

Leyó sus declaraciones en español desde una hoja de papel, tosió varias veces durante la audiencia y miró al otro lado de la sala, hacia los reporteros y los dibujantes judiciales ubicados en el estrado del jurado. Pareció no mostrar emoción mientras Cogan confirmaba su sentencia.

Zambada era el estratega y negociador del cártel de Sinaloa

Zambada era visto como el estratega y negociador del cártel de Sinaloa y estaba más involucrado en sus operaciones cotidianas que su cofundador Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien fue declarado culpable en 2019 y cumple cadena perpetua en la prisión federal Supermax de Florence, Colorado.

Zambada fue arrestado en julio de 2024 después de que, según Perez, fue golpeado, atado, secuestrado y llevado en automóvil a un avión privado por uno de los hijos de Guzmán, Joaquín Guzmán López. Sus arrestos desataron enfrentamientos mortales en Sinaloa entre los leales a Zambada y los partidarios de los hijos de Guzmán, apodados los Chapitos.

Zambada se declaró culpable en agosto de 2025 de participar en una empresa criminal continua y por conspiración de crimen organizado, reconociendo responsabilidad por 85 delitos subyacentes, después de que los fiscales dijeron que no buscarían la pena de muerte.

Al declararse culpable, Zambada dijo que desde 1980 hasta el año pasado, él y su cártel fueron responsables de transportar al menos 1,5 millones de kilogramos (3,3 millones de libras) de cocaína, la mayor parte de la cual fue a Estados Unidos. Zambada, padre de 16 hijos de entre 6 y 55 años, contó que se involucró por primera vez en el narcotráfico como cultivador de marihuana en 1969, después de dejar la escuela con una educación de sexto grado.

Reconoció el alcance de la operación de Sinaloa, incluidos subordinados que establecieron relaciones con productores colombianos de cocaína, supervisaron la importación de cocaína a México por barco y avión y el contrabando de la droga a través de la frontera entre Estados Unidos y México. Dijo que el cártel obtenía cientos de millones de dólares al año y admitió que personas que trabajaban para él pagaban cuantiosos sobornos a funcionarios mexicanos para poder operar libremente.

Meses antes de su arresto, dijeron los fiscales, Zambada ordenó el asesinato de su sobrino Eliseo Imperial Castro, también conocido como “Cheyo Antrax”, después de enterarse de que Castro afirmaba estar cobrando deudas para Zambada y quedándose con el dinero sin permiso de Zambada.

En 2023, al menos tres personas murieron en violencia de represalia que Zambada dirigió después de que un gran alijo de pastillas de fentanilo, metanfetamina y cocaína fue robado al cártel, dijeron los fiscales.

Zambada declaró en el tribunal el lunes que creció en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales, pero que ahora sabe que eso no es una excusa. Añadió que llega un momento en que cada persona debe asumir la responsabilidad de sus decisiones. Dijo que él no lo hizo, y muchas personas pagaron el precio.