(Fotos: esbozodeportivo)
Por Javier de la Cruz, enviado
En punto de las ocho de la noche, el Gimnasio Miguel Hidalgo de Puebla se convirtió en un auténtico hervidero de emociones. Las luces se apagaron, la música retumbó en cada rincón del inmueble y la afición estalló cuando fueron anunciados los protagonistas de la pelea estelar: Julio César Chávez y Jorge “Travieso” Arce, dos leyendas del boxeo mexicano e internacional que subieron al ring para protagonizar una pelea de exhibición con causa, realizada dentro de la Feria de Puebla 2026.
El evento tuvo como objetivo recaudar fondos para la construcción de un centro de prevención contra las adicciones en el estado, iniciativa respaldada por el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, quien estuvo presente durante la función y reconoció la importancia del deporte como herramienta para combatir las adicciones entre la juventud poblana.

Con el cuadrilátero iluminado y un Gimnasio Miguel Hidalgo completamente lleno, Chávez y Arce se plantaron en el centro del ring para escuchar las indicaciones del referee. Bastó el campanazo inicial para que la nostalgia se apoderara de los asistentes, quienes respondieron con aplausos y ovaciones cada vez que alguno de los excampeones conectaba combinaciones o mostraba destellos de la calidad que los convirtió en referentes del boxeo mexicano.
A pesar del paso de los años, ambos peleadores demostraron mantener una notable condición física. Chávez, con su clásico estilo de presión al frente y golpeo al cuerpo, hizo recordar sus mejores noches arriba del encordado; mientras que el “Travieso” Arce respondió con velocidad, movilidad y ese carisma que siempre lo caracterizó sobre el ring.

El combate, pactado a tres rounds, fue intenso y entretenido de principio a fin. La afición disfrutó cada intercambio de golpes y celebró el espectáculo brindado por dos ídolos del pugilismo nacional. Aunque los jueces decretaron empate, el resultado pasó a segundo término, pues el verdadero triunfo fue la convivencia con el público y la noble causa que reunió a miles de personas en la capital poblana.
Previo a la pelea estelar se realizaron tres combates profesionales que calentaron el ambiente. Uno de los más esperados fue el del sobrino de Julio César Chávez, Roberto Chávez Jr., originario de Culiacán, Sinaloa, quien mantuvo viva la dinastía familiar al imponerse al poblano Leonel Ortega en un combate de categoría minimosca pactado a cuatro rounds.

En otra contienda, dentro de la división superligero, Cristihan “Pelón” Islas se llevó la victoria por nocaut en el segundo round sobre Jesús “Farito”, de la Ciudad de México. Un certero golpe a la quijada mandó a la lona a su rival, quien ya no pudo reincorporarse, desatando la reacción del público presente.
Tras la exhibición entre Chávez y Arce, la función continuó con dos combates más de exhibición en categorías menores, manteniendo el ambiente festivo dentro del inmueble.

La noche también tuvo un momento emotivo con el homenaje póstumo al comentarista de TV Azteca, Eduardo Lamazón, recientemente fallecido y recordado por su histórica trayectoria dentro del boxeo mexicano. Entre aplausos y muestras de cariño, aficionados y protagonistas reconocieron el legado de una de las voces más emblemáticas del pugilismo nacional.
Así, entre nostalgia, adrenalina y una causa social, la Feria de Puebla 2026 vivió una noche inolvidable con la presencia de grandes figuras del boxeo mexicano que volvieron a encender la pasión de la afición poblana.








