(Foto: Agencias)
Todo se decidió ya en la penúltima ronda: a Javokhir Sindarov le bastó un empate contra su rival más cercano, el neerlandés Anish Giri, para alzarse con la victoria en el torneo de candidatos al Campeonato del Mundo, celebrado en Chipre.
“Cada ronda fue muy, muy dura, y la semana pasada fue la más ardua de mi vida”, contó la nueva superestrella del ajedrez tras su gran éxito: “He dormido fatal y me alegro de que haya terminado”.
Sindarov, de 20 años, se enfrentará a finales de 2026 al actual campeón mundial de ajedrez, el indio Dommaraju Gukesh, por el título. Será el duelo entre dos jóvenes estrellas de las naciones emergentes del ajedrez: India y Uzbekistán .
Sindarov, que se convirtió en gran maestro con solo doce años y lleva meses en un estado de forma impresionante, ha dominado el torneo de candidatos desde el principio. La primera decisión decisiva se tomó ya en la cuarta de las 14 rondas. Sindarov superó a Fabiano Caruana, el gran favorito estadounidense y subcampeón del mundo de 2018.
Con ello, el uzbeko se puso en cabeza de la clasificación y ya no la cedió hasta el final. En las primeras seis partidas logró la sensacional cifra de cinco victorias, algo que ningún ajedrecista había conseguido nunca en un torneo de candidatos de alto nivel.
Con Sindarov continúa una tendencia de los últimos años: los mejores jugadores son cada vez más jóvenes, y ya no provienen de las clásicas potencias del ajedrez en Europa, sino sobre todo de Asia. El dominio asiático en el ajedrez también se hizo patente en Chipre en la competición femenina. La india Vaishali Rameshbabu ganó el torneo de candidatas en la recta final. En la última ronda derrotó a la rusa Kateryna Lagno y se aseguró el derecho a desafiar a la campeona mundial, Ju Wenjun (China).
Que, tras China e India, ahora también Uzbekistán se esté consolidando como un bastión del ajedrez no es ninguna sorpresa. “Los jóvenes talentos de Uzbekistán son muy, muy fuertes”, ya comentaba hace cinco años el exjugador uzbeko de talla mundial Rustam Kasimjanov a Deutsche Welle. Kasimjanov, que lleva muchos años viviendo cerca de Bonn, es considerado el impulsor del auge del ajedrez en este país de Asia Central y ha entrenado él mismo a muchas de las jóvenes estrellas del ajedrez de Uzbekistán. Las condiciones para el ajedrez de alto nivel son ahora muy buenas en su país natal: “En Uzbekistán, el Estado lleva varios años apoyando el ajedrez con fondos sustanciales”.
El excampeón Kasimjanov no es el único vínculo de Sindarov con Alemania. Su entrenador jefe, el ucraniano Roman Vidonyak, también vive desde hace muchos años en Múnich y lleva aproximadamente un año a cargo de Sindarov.
