Por Javier De la Cruz
Se apagaron las luces del Mundial 2026. Después de 39 días de emociones, historias inolvidables y estadios repletos en Estados Unidos, México y Canadá, el balón dejó de rodar con una final digna de la historia de este deporte. España volvió a tocar la gloria al derrotar 1-0 a Argentina en un intenso duelo que se definió en los tiempos extra gracias al gol de Ferran Torres, conquistando así su segunda Copa del Mundo.
Fue el cierre perfecto para una Copa del Mundo que marcó un antes y un después. Tres países unidos por una misma pasión, millones de aficionados recorriendo ciudades y estadios, y un torneo que nos regaló momentos que quedarán para siempre en la memoria.
Para México fue un Mundial muy especial. La Selección Nacional volvió a despertar ilusiones desde el primer partido. Cada encuentro fue una montaña rusa de emociones, con una afición que nunca dejó de creer, que llenó las tribunas de verde, blanco y rojo y que convirtió cada partido en una auténtica fiesta. Más allá de los resultados, quedó demostrado que el futbol sigue siendo el idioma que mejor habla nuestro país.
La Ciudad de México vivió jornadas inolvidables. El Ángel de la Independencia volvió a ser el punto de encuentro para miles de aficionados que celebraron cada triunfo, cada clasificación y cada alegría que regaló el representativo nacional. Familias enteras, jóvenes, niños y adultos compartieron abrazos, cánticos y sonrisas en un ambiente que recordó por qué el futbol tiene la capacidad de unir a todo un pueblo.
Pero este Mundial 2026 también dejó partidos memorables en las tres naciones anfitrionas. Estadios históricos y escenarios modernos fueron testigos de remontadas épicas, definiciones dramáticas, goles espectaculares y actuaciones individuales que pasarán a formar parte de la historia de las Copas del Mundo. Desde los encuentros disputados en territorio mexicano hasta las grandes noches vividas en Estados Unidos y Canadá, cada sede aportó su propia magia para construir un torneo inolvidable.
Y mientras el mundo celebra a un nuevo campeón, también llega ese inevitable sentimiento de nostalgia. Porque el Mundial 2026 tiene algo especial: durante 39 días el planeta entero parece que se detuvo para hablar el mismo idioma. Nos acostumbramos a despertar pensando en el siguiente partido, a reunirnos con amigos y familia, a celebrar goles y sufrir derrotas como si fueran propias.
Hoy toca guardar las banderas, doblar las camisetas y volver poco a poco a la rutina. Pero nadie podrá quitarnos los recuerdos que dejó esta Copa del Mundo 2026.
Tuve la fortuna de ver jugar a España ahora Campeones del Mundo, el 8 de junio en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, cuando derrotó 3-1 a Perú, en un partido amistoso organizado por la FIFA.
Quiero aprovechar estas líneas para agradecer profundamente al extraordinario equipo de EsbozoDeportivo, que vivió y cubrió este Mundial 2026 a su manera, con pasión, compromiso y mucho corazón. Mi reconocimiento y gratitud para Irma De la Cruz, Sandra Olvera Romero, Elizabeth Flores Picazo, Alejandra Ramírez Flores, Carlos Gaviria y Adolfo Cortés, gracias por el apoyo, la confianza y por hacer posible que esta aventura mundialista llegara a nuestros lectores y seguidores.
Gracias al Gobierno de la Ciudad de México, así como a nuestros amigos de Casa México Media Center, por su hospitalidad en la sala de prensa de Campo Marte, donde tuvimos la oportunidad de convivir con excelentes amigos y colegas de diferentes partes del Mundo y de la República Mexicana. Gracias también a la Guardia Nacional, a la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, en especial a “Colibrí Viajero”, por sus recorridos a los diferentes espacios turísticos y culturales en la Ciudad de México. Así como a las voluntarias, estudiantes de turismo del Instituto Politécnico Nacional, por sus atenciones.
El Mundial 2026 terminó, pero las historias que nos regaló seguirán acompañándonos durante muchos años. Porque así es el futbol: un día baja el telón, pero la ilusión nunca se apaga. Nos vemos en España, Portugal y Marruecos 2030.
